
Borat: Cultural Learnings from America to Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, de Larry Charles
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Que una película que desde el mismo momento del primer pase de prueba ya es considerada legendaria, y un hito en la historia del cine y de su género, sea un fracaso en España... cuando ha sido número uno de taquilla y crítica en todo el mundo... ya tiene delito. ¿Es para tanto Borat? Anda que no...
Bajo una apariencia simple, Borat esconde una de las más feroces e inteligentes sátiras que se hayan hecho sobre el modo de vida americano y la hipocresía latente en sus "buenas intenciones". El milagro que consigue Sacha Baron Cohen es suicida... usando las técnicas del documental, se inventa un Kazakhstan de nombre real pero apariencia ficticia (para hacer este truco hace falta un nombre real pero poco conocido, ya lo hizo para su serie "Ali G" donde nació el personaje y la técnica) y rueda unos minutos de metraje introduciéndonos a ese país imaginario en su delirante cotidianeidad de violaciones e incestos para luego dar el salto a los USA donde toma el estilo documental (no se sabe bien quién puede saber que Borat en realidad es un personaje y no alguien real) para enfrentar a la cara "amable" de América con alguien "inferior", mucho más racista, antisemita, misógino y homófobo que ella... ante alguien así, las máscaras se caen delante de la cámara con una facilidad extrema. Por eso Borat no es sólo hilarante sino que llega a sobrecoger en determinados momentos.
Por no hablar que rizando el rizo, Cohen desarrolla toda una evolución coherente del personaje y la historia de éste en su viaje por América. Borat vive, sufre (llega a conmover) y aprende (quizás no lo que debiera) evolucionando en su búsqueda de la felicidad junto a una estrellita de Hollywood (Pamela Anderson, que según unas fuentes u otras, sabía o no del truco).
Y es que lo de Sacha Baron Cohen es la interpretación del año... la más compleja y dificultosa para cualquiera que sepa lo que es actuar: crear comedia en la calle, delante de una cámara que no está oculta, haciendo creíble por completo el personaje y la situación, y hacer con ello evolucionar la historia que cuentas a partir de constante improvisación manteniendo la coherencia del personaje en todo momento, con una sola toma... Espero que Hollywood se de cuenta que es la mejor interpretación del año (por no hablar de una de las mejores que se haya visto), mucho más complicada que mimetizar a un Idi Amin Dadá o llorar a moco tendido delante de la cámara, con varias tomas para poder perfeccionar. Al menos, Cohen ya ha comenzado a conseguir premios por ella, y de los gordos.
Así que una recomendación... no dejeis de ver esta obra maestra, y si es posible en el inglés original.
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